13 mar. de 2007

Palazos a la Piñata: No hay que buscar, hay que saber encontrar.

La depresión es inevitable al moverse en el mar blogosferico boliviano, la muerte y fracaso de los críticos, charlatanes, trolls o como sean considerados, no es por la falta de comentarios, no por la pocas paciencia a los insultos y cartas bombas. La muerte es por causa de la excesiva falta de criterio e imaginación de los bloggers, la mucha depresión de chica quinceañera a los 27, los poetas y escritores y sus baños ancestrales, o la copia, tras copia que hacen de un blog que tiene cierta fama. Es por eso que los trolls en Bolivia siempre serán una raza en extinción porque encontrar malos blogs es como encontrarse pajpacos en la Pérez y Misses en Santa Cruz, ellos abundan, como los malos blogs bolivianos. Como criticar si nos hacen terriblemente fácil criticarlos. Ya vomitado, volvemos a lo nuestro…

Y como encontrar buenos blogs en Bolivia es como encontrar agujas en un pajar… y en mi cruzada por la cultura bloggera acá un blog que merece la pena.

Viendo a Palazos a la Piñata uno se entrega a la adulación fácil, incluso pecando de la imparcialidad a la que estoy acostumbrado, y es que el blog invita a eso a la simple adulación. El blogger Sebastián Sánchez Villalpando en Palazos a la Piñata es simple, fácil y concreto.

Creador de un nuevo formato donde además de solo escribir un artículo le pone música de fondo que va muy de acuerdo al tema tocado, un puzzle que se completa con los aportes de los comentaristas que exponen opiniones, discrepan, se crean controversia y crean finales inimaginables. Este blog talvez sea el sueño utópico de un blog inteligente, donde no solo los artículos se mueven en esa esfera sino también los comentaristas, concretos con sus posiciones, directos, dispuestos al dialogo que se nutre con cada nueva respuesta o comentario.

Palazos a la piñata, blog que se maneja en términos superlativos que lastimosamente se desactualiza desde hace unos meses, pero sus 23 piñatas colgadas son prueba fehaciente de que el otro blog y la cultura del bloggeo es posible.

Porque no es la cantidad de blogs lo que nos hace, sino la calidad de los blogs.